dilema que enfrenta la conducción autónoma

El gran dilema que enfrenta la conducción autónoma: debe tu vehículo matarte para salvar la vida de otros? Que piensas tú?

Los científicos investigan un dilema moral bastante complicado con el cual tendrán que lidiar las computadoras cuando se masifique el tema y la tecnología de la conducción autónoma.

En una fracción de segundo, el vehículo, tendrá que tomar una decisión que traerá consecuencias mortales para alguna de las partes involucradas.

En un escenario hipotético, pero absolutamente factible en el futuro cercano, un peatón cruza sin aviso la calle, el vehículo que es guiado en el modo de conducción autónoma, sin posibilidad de reducir la velocidad o frenar, debe decidir, si atropella al peatón, o bien pone en riesgo la vida del pajero del vehículo, realizando una maniobra evasiva que le puede costar la vida al estrellarse contra otro objeto. ¿A quien debe salvar el vehículo?

Un equipo de tres psicólogos y científicos del área de las tecnologías de la información, dirigidos por Jean-François Bonnefon en la Universidad de Toulouse Capitole, en Francia, acaba de completar un extenso estudio sobre este dilema ético. Realizaron media docena de encuestas en línea, en la cual presentaban de diversas maneras esta pregunta a residentes en los Estados Unidos, y en todas las respuestas se encontró siempre el mismo dilema.

“La mayoría de la gente quiere vivir en un mundo en el que todos son propietarios de vehículos con conducción autónoma, en los que se reduzca al mínimo las fatalidades”, dice Iyad Rahwan, un científico del área informática del MIT, “pero ellos, a la vez,  quieren que su propio vehículo los proteja de sufrir alguna lesión y por sobre todo de la muerte.”

Esto no es sólo un enigma trivial o una forma de buscar nuevas barrera para esta tecnología, sino muy por el contrario, es una pregunta sobre un hecho concreto que va a suceder en algún momento en el futuro de los vehículos con sistema de conducción autónoma.

“Es un escenario aun bastante artificial y abstracto, pero estamos conscientes, de que esas son las decisiones que los vehículos autónomos van a tener que tomar y para las cuales por ende, necesitan ser programados para saber qué hacer y qué no hacer,” afirma Azime Chariff, un investigador en psicológica de la Universidad de Oregon.

“También es cierto que la implementación a gran escala de este tipo de tecnología, representa un desafío enorme, ya que recordemos que hay que lidiar con el temor básico de cada ser humano de confiar su vida a una computadora que lo transporta a 100 kmh a mas “, dice Azime Chariff.

“Así que hemos llevado a cabo una serie de experimentos en línea para medir cómo las personas están pensando en estos escenarios éticos y lo cómodo que sería comprar vehículos autónomos que fueron programados en diversas formas.” Los resultados del estudio se resumen en la revista Science.

El dilema de la conducción autonoma

Los científicos utilizaron la plataforma de Amazon Mechanical Turk para llevar a cabo sus encuestas entre junio y noviembre de 2015, y pagaron 25 centavos por cada encuesta realizada. Sólo fueron encuestados residentes estadounidenses.

En un escenario hipotético, si fuese su vehículo el que tendría que estrellarse, para salvar a dos, tres, o diez peatones, “lo que encontramos fue que la gran mayoría de la gente se siente fuertemente inclinada a la opción de que el vehículo debe sacrificar a su pasajero por el bien de la mayoría”, dice Bonifan.

“Incluso cuando la gente se imaginaba viajando en el vehículo, todavía afirmaban, que el vehículo debe sacrificarlos por el bien mayor. E incluso cuando la gente se imagina estar en un vehículo con un miembro de su familia o incluso con su propio hijo, todavía señalaron, que el vehículo debe matarlos por el bien mayor”.

En otra encuesta, donde la elección era entre salvar a los pasajeros del vehículo o la de salvar una multitud de diez transeúntes, más del 75 por ciento de los encuestados coincidieron en que sacrificar a los pasajeros del vehículo autónomo era la opción moralmente correcta. En resumen, “la mayoría de las personas están de acuerdo en que, desde un punto de vista moral, los vehículos con conducción autónoma deben resguardar el [número máximo de personas], incluso si tienen que matar a sus pasajeros para hacerlo,” afirma Bonifan.

“Ellos quieren que su propio vehículo los protega a toda costa.”

Pero existe un gran “pero” que viene en camino. Cuando se les da la opción de comprar un vehículo con un sistema de conducción autónoma que está programado de fabrica para salvar al pasajero a toda costa sin importar las consecuencias, las personas increíblemente se deciden todas por él, sin importar los datos de la encuesta anterior. Vale decir, en el momento de la decisión prevalece una decisión egoísta en ese sentido.

Los economistas llaman a esta sensación un dilema social. Es un poco como la forma en la que la mayoría de las personas ven el pago de impuestos. Sí, todo el mundo debería hacerlo. Pero nadie está demasiado interesado en hacerlo ellos mismos.

¿Qué pasa si ser egoísta es mejor?

Al considerar estas cuestiones de carácter delicado sobre si un vehículo con un sistema de conducción autónoma debe o no matar, es fácil perder de vista el punto medular sobre lo que realmente se está tratando de hacer con esta tecnología,  y es que los vehículos autónomos tienen el potencial de reducir drásticamente el número de accidentes de tráfico y muertes relacionadas con el tráfico mediante la eliminación del error humano, ya sea debido a conductores ebrios, conductores distraídos, o los buenos conductores que cometen un error. “Sólo en los Estados Unidos el año pasado, hubo casi 40.000 muertes por accidentes de tráfico y alrededor de 4,5 millones con lesiones graves”, señala Chariff de la Universidad de Oregón. “Dependiendo de cómo se calcule, el costo en dólares de esos accidentes se aproxima a US$ 1 billón al año.”

“Estos vehículos tienen el potencial de revolucionar el transporte, eliminando la mayoría de las muertes en la carretera.”

El hecho de que los números digan que los vehículos con sistemas de conducción autónoma sean más seguros, no significa que la gente esté dispuesta a confiar en que las computadoras tomen el volante. Aquí, Bonifan y sus colegas sugieren que sus hallazgos podrían ser útiles para los políticos con la esperanza de asegurar la aplicación más segura posible de vehículos con sistemas de conducción autónoma, al mismo tiempo de animar a la gente a aceptarlas y usarlas.

“Estos coches tienen el potencial de revolucionar el transporte, la eliminación de la mayoría de las muertes en la carretera (que es más de un millón de muertes en el mundo cada año), pero a medida que trabajamos en hacer la tecnología más segura, tienen que reconocer los problemas psicológicos y sociales que la implementación de esta tecnología plantea”. Señala Rahwan del MIT.