El vehículo eléctrico Lucid Air es el primer prototipo de que presenta Lucid, con la clara convicción y meta de hacerse un nombre y un lugar en la creciente escena de los vehículos eléctricos del futuro.

Mientras los principales fabricantes de automóviles del mundo alardeaban sobre el diseño y las características de sus nuevos modelos en el Auto Show de Los Ángeles, un sedán gris oscuro circulaba por el estacionamiento del centro de convenciones, casi en silencio, como una especie de sombra.

Montado sobre llantas de 21 pulgadas, el Lucid Air llama la atención desde el primer momento, con un diseño suave y fluido, con puertas que se integran perfectamente al cuerpo del automóvil, junto con una delgada barra de luz que se extiende a lo largo de su frente, y otra a lo largo de la parte trasera. Totalmente eléctrico, sin duda que es poseedor de un diseño que llama la atención, ofreciéndonos una mirada hacia un futuro automotriz en el cual no solo esta Tesla.

“Este es nuestro preciado prototipo: somos muy cuidadosos con esta máquina”, señala el Director de Tecnología de Lucid, Peter Rawlinson. Pero un prototipo, no importa cuán encantador sea, no es simplemente un prototipo. El Air es el primer vehículo eléctrico de Lucid, un grupo de Silicon Valley que se presenta como el nuevo Tesla. Porque, como te diría Elon Musk, hay un gran abismo entre diseñar un gran auto y producir y vender ese auto. Tesla puede haber reservado cientos de miles de pedidos por adelantado, pero está luchando para satisfacer la demanda, y aun más por  obtener ganancias.

Es por eso que probablemente no haya oído hablar de las otras Startups de automóviles eléctricos que pensaban que podían replicar el éxito de Tesla, como Faraday Future, Fisker, Aptera y Coda; cada una de ellas está luchando o se ha desaparecido bajo la inmensa presión financiera.

Lucid, que ahora ha construido un total de cinco autos, cree que no solo puede hacerlo mejor que las otras Startups, sino que también puede competir contra los principales fabricantes de vehículos eléctricos.

El auto está finamente acabado. La madera, el cuero y el fieltro que cubren el interior deben invocar las olas de Santa Cruz de California que chocan contra las rocas. Todo en el interior del Lucid Air evoca lujo, esto hará felices a los compradores más exigentes, además hay pantallas táctiles en todas partes. Lucid promete un rango de autonomía entre 385 y 700 kilómetros, dependiendo de la batería que compres.

Para lograr hacerse un nombre en el competitivo mundo de los vehículos eléctricos, Lucid cuenta con su director de tecnología, Peter Rawlinson, el hombre que ha hecho esto antes. El británico era el ingeniero jefe del Modelo S de Tesla, el sedán que acumulaba elogios e hizo de Tesla un auténtico fabricante de automóviles. Y ha traído a los mejores talentos para este nuevo emprendimiento.

De hecho, parece relajado sobre las perspectivas de la compañía, a pesar de que admite que ninguna startup automovilística reciente puede clasificarse realmente como un éxito. “Si excluyes a Tesla, la última startup exitosa fue Porsche en la década de 1950”, dice. Lucid, que está construyendo una fábrica en Casa Grande, Arizona, tiene un enfoque lento y constante en mente. Comenzará fabricando 20.000 automóviles al año, que calcula requerirá una inversión de US$ 260 millones. Planea usar los ingresos de esas ventas, más otros 500 millones, para aumentar la producción a 50.000 automóviles al año. Eventualmente llegará a 130.000 autos al año, poco a poco.

“Estamos adoptando un enfoque muy pragmático, casi humilde”, dice Rawlinson, en una comparación ligeramente velada a las grandes ambiciones de Tesla y sus agresivos cronogramas. “No vamos a entrar con todas las luces y sirenas encendidas, diciendo que vamos a gastar mil millones de dólares en una fábrica”. Eso es una locura”.

Lucid tiene una gran ventaja que Tesla no tenía cuando se iniciaba hace una década: los vehículos eléctricos ya no son un segmento extraño e ignorado del mercado. Países como India, Alemania, Francia y Noruega han anunciado planes para prohibir los motores de gasolina y diesel en las próximas décadas. En China, el mercado automotriz más grande del mundo, los reguladores gubernamentales están exigiendo la venta de vehículos eléctricos a gran escala.

“Estamos hablando de un par de millones de vehículos eléctricos: no sé dónde van a encontrarlos”, dice Rawlinson, tratando deber alguna futura oportunidad. “Creo que podemos vender 100.000 unidades al año de este automóvil, con una división 50/50 entre China y el resto del mundo”.

El país también tiene un gusto por los sedanes grandes con lujosos asientos traseros, es por eso que el Lucid Air ofrece más espacio que un asiento de avión de primera clase. Junto con un vehículo atractivo y un equipo de tecnología avanzada con un historial probado, Lucid parece tener un plan de negocios plausible.

En unos pocos años, eso podría ser suficiente para llevar al nuevo fabricante de automóviles al punto de comenzar a tomar reservas dentro de un próximo salón del automóvil.